Causas de la contaminación del aire

La contaminación del aire puede producirse localmente, pero es capaz de viajar largas distancias, a veces a través de continentes, por medio de patrones climáticos globales.     

 

La contaminación atmosférica proviene principalmente de cinco actividades humanas que emiten una gama de sustancias, tales como monóxido de carbono, dióxido de carbono, óxido de nitrógeno, dióxido de nitrógeno, dióxido de azufre, ozono troposférico o a nivel del suelo, material particulado, hidrocarburos y plomo, todas perjudiciales para la salud humana.

 

EL HOGAR

La principal fuente de contaminación del aire doméstico es la quema dentro de casa de combustibles fósiles y/o a base de biomasa, como la leña, para cocinar, calentar e iluminar el hogar. En 2021, la contaminación del aire doméstico estuvo relacionada con aproximadamente 2,9 millones de muertes, incluyendo más de 329.000 decesos de niñas y niños menores de cinco años, la gran mayoría en países en desarrollo.     

 

Si bien 108 de 193 países han aumentado a más del 85 % su proporción de hogares con acceso a combustibles más limpios, cerca de 2.100 millones de personas continúan usando combustibles no seguros como madera, carbón, carbón vegetal o desechos animales para cocinar, calentar e iluminar. La adopción de estufas, calentadores y combustibles más limpios, modernos y eficientes puede reducir los riesgos de enfermedades y salvar vidas.

 

LA INDUSTRIA  

En muchos países, la generación de energía es una fuente importante de contaminación del aire. Las centrales eléctricas a base de carbón son un contribuyente importante, mientras que los generadores que consumen diésel son una preocupación creciente en las áreas desconectadas de la red eléctrica. Los procesos industriales y el uso de solventes en las industrias químicas y mineras también contaminan el aire.     

 

Las políticas y programas destinados a incrementar tanto la eficiencia energética como la generación de energía a partir de fuentes renovables tienen un impacto positivo directo en la calidad del aire de un país.

 

EL TRANSPORTE  

El creciente sector del transporte mundial es responsable de casi una cuarta parte de todas las emisiones de dióxido de carbono [ER1] relacionadas con la energía, una cifra que va en aumento. Estas emisiones han sido asociadas con casi 400.000 muertes prematuras, de las cuales casi la mitad se debe a emisiones de diéselPor otro lado, aquellas personas que viven más cerca de arterias de tráfico principales tienen hasta un 12 % más de probabilidades de ser diagnosticadas con demencia.     

 

Reducir las emisiones de los vehículos es una intervención importante para mejorar la calidad del aire, especialmente en zonas urbanas. Las políticas y las medidas que exigen el uso de combustibles más limpios, así como normas más avanzadas en torno a las emisiones de vehículos, pueden reducir las emisiones de los mismos en un 90 % o más.

 

LA AGRICULTURA  

Las fuentes principales de contaminación del aire provenientes de la agricultura incluyen el ganado, que produce metano y amoníaco, y la quema de residuos agrícolas. Las emisiones de metano contribuyen a la formación de ozono troposférico o a nivel del suelo, que causa asma y otras enfermedades respiratorias. El metano también es un contaminante climático de vida corta (CCVC), con un capacidad hasta 80 veces mayor que la del dióxido de carbono para calendar la atmósfera e impulsar la crisis climática, al ser medido durante un período de 20 años. Alrededor del 24 % de todos los gases de efecto invernadero emitidos en todo el mundo provienen de la agricultura, la silvicultura y otros usos de la tierra.     

 

Existen muchas maneras de reducir la contaminación del aire de la agricultura. Las personas pueden disminuir su consumo de carne y optar por una dieta basada en vegetales, y minimizar el desperdicio de alimentos para evitar una demanda innecesaria de comida en el mercado. Por su parte, los agricultores pueden reducir el metano emitido por su ganado optimizando la digestibilidad de sus alimentos y mejorando su pastoreo y la gestión de sus pastizales.      

 

EL MANEJO DE DESECHOS

La quema de residuos a cielo abierto y los desechos orgánicos en los vertederos liberan emisiones nocivas de dioxinas, furanos, metano y material particulado como el carbono negro a la atmósfera. A nivel mundial, se estima que el 40 % de los desechos se queman al aire libre. El problema es más grave en las regiones en proceso de urbanizarse y en los países en desarrollo. La quema a cielo abierto de desechos agrícolas y/o municipales se practica en 166 de 193 países.     

 

Mejorar la recolección, separación y eliminación de desechos sólidos reduce la cantidad de residuos que se queman o envían a vertederos. Separar los desechos orgánicos y convertirlos en compost o bioenergía mejora la fertilidad del suelo y proporciona una fuente de energía alternativa. Reducir el volumen de alimentos que se pierden o desperdician también puede mejorar la calidad del aire.     

 

OTRAS FUENTES  

No toda la contaminación del aire proviene de la actividad humana. Las erupciones volcánicas, las tormentas de polvo y arena, y otros procesos naturales también inciden en la calidad del aire. Las tormentas de polvo y arena son particularmente preocupantes; las finas partículas de polvo pueden viajar miles de kilómetros a lomo de estas tormentas, que también pueden transportar agentes patógenos y sustancias dañinas relacionadas con problemas respiratorios agudos y crónicos.

 

Leer sobre todas estas fuentes de contaminación del aire puede parecer abrumador. Pero existen formas de abordarlas que podemos poner en práctica:

 

  • Vota con tu voz y tu billetera. Puedes instar a tus gobiernos locales, regionales y nacionales, así como a las empresas, a tomar medidas más enérgicas. Individualmente, puedes hacer cambios en tu estilo de vida para reducir tu consumo de combustible y energía, desperdiciar menos alimentos y mucho más.
  • Los gobiernos pueden adoptar y hacer cumplir estándares ambientales de clase mundial sobre combustibles y vehículos limpios y energéticamente eficientes.
  • Las ciudades pueden crear sistemas públicos de transporte que sean funcionales, así como planes de transporte que den prioridad a peatones y ciclistas, y a quienes usan transporte público.
  • Las empresas pueden tomar medidas directas al reducir sus emisiones y optar por nuevas tecnologías que nos ayuden a disfrutar vidas más limpias y menos derrochadoras.

Si actuamos en conjunto, podremos respirar más fácilmente. Pero no podremos lograrlo sin ti.